Sabemos si alguien está triste o contento viéndole sólo la cara e intuimos por qué. Sin embargo los autistas carecen de ésta intuición social y les cuesta deducir el estado mental de los demás. No es de extrañar entonces que muchos autistas se asusten al interaccionar con otras personas. Estar con alguien de quien no podemos intuir qué piensa estresa a cualquiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario